Buscar un producto a ojo por el almacén cuesta tiempo y provoca roturas de stock. Te contamos cómo un sistema de gestión con guiado físico soluciona el problema.
"¿Dónde está el tornillo de punta plana?" Recorrer tres pasillos a ojo para responder esa pregunta es, todavía hoy, el día a día de muchos almacenes y ferreterías. El problema no es solo el tiempo perdido: es que nadie sabe con certeza qué hay y qué no hasta que lo busca físicamente, y para entonces puede que ya se haya prometido a un cliente algo que no queda en stock.
Cuando el control de stock depende de la memoria de los trabajadores o de una hoja de Excel que se actualiza "cuando hay un rato", pasan tres cosas de forma sistemática:
La diferencia real no está solo en tener el stock digitalizado, sino en que la respuesta llegue exactamente donde está el trabajador, sin que tenga que abrir una app ni buscar en una pantalla. Es el enfoque que seguimos en Almia, nuestro sistema de gestión de almacén:
Si tu almacén tiene más de un par de cientos de referencias, más de una persona con acceso al stock, o si ya te ha pasado prometer un producto que luego no estaba, un sistema de este tipo se amortiza rápido solo en el tiempo que se deja de perder buscando.
No hace falta cambiar de estanterías ni hacer obra: el hardware se instala sobre lo que ya tienes. Pídenos una demo de Almia y te decimos en cuánto tiempo lo tendrías funcionando.
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